Un problema muy interesante

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eltelegramon
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Un problema muy interesante

Mensaje por eltelegramon »

Un problema muy interesante: Lo bueno es ganar sin hacer perder a los demás, entonces ¿Qué, de dónde a dónde según cuánto?
--CONCLUSION PRACTICA--
1) PRESENTE:¿Desde dónde hasta dónde según cuánto?
2) PASADO:¿Desde dónde hasta dónde según cuánto?
3) FUTURO:¿Desde dónde hasta dónde según cuánto?
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Alexandre Xavier
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Re: Un problema muy interesante

Mensaje por Alexandre Xavier »

El Telegramón escribió:Un problema muy interesante: Lo bueno es ganar sin hacer perder a los demás, entonces ¿Qué, de dónde a dónde según cuánto?
Saludos, Telegramón.
De nuevo nos presentas tu enésimo intento de llevar tecnocráticamente las relaciones sociales, como si todos sus problemas fueran malentendidos lingüísticos o malentendidos lógicos.
Pues no, padre. Los conflictos sociales no son meramente lógicos y lingüísticos. Te lo dice un lingüista, precisamente. Los conflictos sociales derivan, entre otras cosas, de una lucha permanente por los recursos escasos, sobre todo en un contexto de superpoblación. Esas formulas logicomatemáticas que tanto le gustan aquí a Gaav no van a borrar esos conflictos, y tampoco la posible adopción de una lengua común universal, como el casi fracasado esperanto u otras más modernas y depuradas (ido, ikuso, etcétera). El esperanto y la lógica simbólica tienen su utilidad, sí, pero no sirven para eliminar o minimizar los conflictos sociales debidos a la pugna por los recursos vitales escasos, el agua por ejemplo.

Pondré a continuación un clásico ejemplo socioeconómico que echa claramente por tierra las pretensiones redentoras del logicismo y del esperantismo.

Es la desaparición de las mecanógrafas. Este oficio, casi siempre femenino, surgió evidentemente con las máquinas de escribir (antes era imposible materialmente) y ha desaparecido con ellas (porque su uso actual es marginal). Los ordenadores personales, con la fecha formal clásica de 1993 (aparición del popular sistema operativo Windows 3.11 y consolidación del popular procesador de textos WordPerfect 5.1) barren, primero, con la necesidad de usar una máquina de escribir, incluso si es eléctrica y con memoria temporal; porque es mucho más cómodo escribir con un procesador de textos, guardar el texto en disco para posteriores correcciones o ampliaciones y, cuando se quiera, imprimirlo en papel con una impresora conectada al ordenador. La necesidad de las mecanógrafas se hace mucho menor desde entonces, y la puntilla a este empleo para mujeres se remata cuando, ya al filo del siglo XXI, se mejoran, popularizan y abaratan los sistemas de reconocimiento automático de voz. Hoy, la única necesidad de algo semejante a una mecanógrafa clásica se da a la hora de transcribir elocuciones con difícil comprensión oral (bajo fuerte ruido de fondo) o hechas con un idioma de pocos hablantes para el que todavía no hay un módulo de reconocimiento escrito de voz. Mas, ¿cuántas mecanógrafas se necesitan para transcribir el romanche suizo o el ainu japonés? Muy pocas; y es relativamente fácil crear módulos con reconocimiento textual de voz para el romanche (una lengua neolatina) o para el ainu. Algo parecido se da con otra función clásica de las mecanógrafas: escribir o copiar antiguos textos escritos a mano o, también, escritos a su vez con máquina de escribir. Las modernas tecnologías reducen las horas pagables para las mecanógrafas a menos de la centésima parte que en la época clásica, de 1945 a 1985 aproximadamente; hace unos cuarenta años. Hoy las mecanógrafas usan teclados de ordenador, y sus servicios sólo son requeridos ocasionalmente.
Con todo tu logicismo o con todo el logicismo y el matematicismo de Gaav, y con todo el esperantismo lingüísticamente auxiliar universal de los esperantistas (o de los idistas; hablo ido y esperanto) lo cierto es que estos cambios llevaron a la ruina a las mecanógrafas como clase laboral. Unas cuantas se reciclaron como mecanógrafas con teclado de ordenador, pero incluso así el mercado demandaba muchas menos que antes. No les quedaba otra salida que cambiar radicalmente de profesión... si podían. Y muchas no pudieron, claro, generándose una persistente miseria para estas mujeres y sus familias.
La solución a este tipo de problemas no es una hábil combinatoria lógica simbólica o matemática; no es, tampoco, una lengua auxiliar fácil universal que permita la intercomprensión lingüística entre todos los cromañones. La solución es, tiene que ser, una solución del mismo tipo que el problema: una solución política, económica y social.
No voy a decir ahora algo radicalmente nuevo. Voy a decir, básicamente, lo que ya se ha comprobado como efectivo para resolver este tipo de problemas.
La solución al drama laboral y personal de las mecanógrafas después de 1985 (y a casos similares) pasa, para empezar, por unos razonables programas de recolocación laboral y luego (esto ya es ideológicamente mucho más conflictivo) por el reconocimiento sin ambages de que nunca habrá empleo estable y bien pagado para todos, especialmente bajo la automatización de la producción, así que hay que instituir para las mecanógrafas y para todos los cromañones o todas las cromañonas una renta incondicionada universal de vida digna y abundante.

Las fallidas propuestas logicistas y tecnocráticas del Telegramón chocan con una constatación socioeconómica hoy sólidamente probada: que no existen las soluciones paretianas, así llamadas en honor al sociólogo italiano Pareto. El propio Pareto ya sabía que no hay ningún gran cambio social sin perdedores, que no existen las soluciones paretianas en las que todos salgan ganando automáticamente. En el nivel animal humano de la realidad eso no es posible.

Y, por terminar con otro ejemplo en el que no necesito ahondar ahora, sólo citarlo, es evidente que la carestía de la vivienda en las grandes ciudades perjudica a muchísimos. Y no hay ningún diseño racional del mercado que elimine o minimice el problema, digan lo que digan el Telegramón, Gaav o Jbell. Si queremos casas baratas y buenas para todos, habrá que tomar decisiones políticas directas... que perjudicarán indudablemente los ingresos de la elite económica mundial. Y esa elite, por consiguiente, hace y hará todo lo posible para que esas medidas (que pasan por la reducción y posterior estabilización de la población mundial) nunca se lleven a cabo. Hay que chocar contra esa elite... y vencerla.

Más allá de todo esto está el paso al nivel espiritual suprahumano, libre ya de estas limitaciones y de los típicos inconvenientes inherentes al plano existencial humano animal. Sin embargo, la llegada a tan alto y deseable nivel implica arreglar razonablemente lo propio del plano animal humano, evitando la miseria o pobreza extrema. Sin escapismos, sean espiritualistas, logicistas o verbalistas.
Cordialmente, de Alexandre Xavier Casanova Domingo, correo electrónico trigrupo @ zohomail . eu (trigrupo arroba zohomail punto eu). La imagen del avatar gráfico es una fotografía identificativa real, no retocada, tomada en septiembre del año 2017.
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eltelegramon
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Re: Un problema muy interesante

Mensaje por eltelegramon »

¿Qué pasaría si con todo lo que sabe la humanidad se hiciese un gran diagrama de flujo y cada uno siguiese la parte que le tocase? Sería el orden perfecto ¿No? Cada uno haría lo que debiese hacer y con el tiempo que le sobrase podría hacer los jovys que eligiese de forma ordenada también con el diagrama de flujo ¿Por qué los ricos, la elite, no querrían hacerlo? Con el diagrama de flujo, la gente también trabajaría para solucionar sus problemas. Entre todos se solucionarían los problemas de todos, en vez de que cada uno soluciona solo sus propios problemas perjudicando a los demás porque no hay un orden suficientemente bueno.

Hacer un mejor orden, antes no era posible. Pero ahora con internet y las IA si se podría mejorar. Simplemente, decir que los inventos nos aumentan la capacidad de perjudicarnos unos a otros entre nosotros mismos, si los "incentivos" son negativos. Pero si usamos los inventos primero para hacer un sistema de incentivos positivos la gente estaría motivada para colaborar entre todos. Parte de la retribución individual debería ser por variables globales e incentivos comunes.
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